A pesar de haber sido declarado clínicamente como cuadripléjico, y conociendo plenamente su situación, Villela Vizcaya se llenó de energía y optimismo, logrando avances que los médicos catalogaron como impresionantes.
Su convicción fue sólo una: “la principal discapacidad está en la mente y los límites los pone uno”, sostuvo.
Dijo así que “no ha sido nada fácil salir de esto, gracias al apoyo de Dios, de mi familia y de mis amigos he podido salir adelante y es que he podido poco a poco recuperar la función y las ganas de seguir aquí”.